Enero 19 de 2017 - El representante David Barguil, agradeció al Ministro de las Telecomunicaciones, David Luna, por no revivir las cláusulas de permanencia en telefonía móvil, eliminadas gracias a una iniciativa del congresista en 2012. Barguil resaltó el informe presentado por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) según el cual se presentó una mejora en las condiciones de competencia del mercado de celulares debido a la participación de un mayor número de empresas y la diversificación en los tipos de productos de las mismas. 

"Gracias a la decisión de no revivir las cláusulas de permanencia y de mantener intacta nuestra iniciativa, hoy el tiempo nos da la razón. Actualmente la participación en el mercado de las empresas celulares es mucho más competida y esto ha hecho que el precio de los servicios de voz y datos sea más accesible a los usuarios. Además muchas personas que antes no podían acceder a un celular de gama media o alta, ahora sí lo pueden hacer", señaló el representante a la Cámara. 

Según la CRC los operadores de telefonía móvil "han centrado sus esfuerzos en mejorar el servicio y modificar su oferta comercial para que esta se ajuste a las necesidades de los usuarios”. Sólo por poner dos ejemplos, En el segundo trimestre de 2016 hubo una reducción en los precios de 14,28% en la tarifa de voz. Así las cosas, la tarifa que se cobraba en voz pasó de $63 por minuto en el segundo trimestre de 2015 a $54 por minuto en el mismo lapso de 2016. 

En cuanto a la tarifa por Giga Bite de internet móvil, el precio promedio pasó de $36.000 pesos en el 2012 a 28.000 pesos en el 2015. En el segundo trimestre de 2016 el costo promedio de internet móvil bajó a 25.000 pesos, es decir, un descenso del 9 por ciento, según la CRC.

5 de diciembre de 2016 - Gracias a la denuncia del representante David Barguil advirtiendo sobre un ‘mico’ en la reforma tributaria que ponía a pagar retención en la fuente a más colombianos, la ponencia concertada con el Gobierno elimina esta modificación y deja la base de retención como se venía aplicando en el país. 

“Lo que se proponía inicialmente con la reforma tributaria era que las personas que tuvieran un valor base de $1’487.650 (después de los descuentos a que hubiera lugar) se les aplicaría una tarifa marginal de retención del 10%. Gracias a que alertamos en todos los medios de comunicación y advertimos al Ministro de Hacienda que no acompañaríamos esta medida, decidieron revertirla”, explicó Barguil. 

A sí la cosas, el cobro de retención en la fuente se mantiene como hasta ahora, es decir, que sólo los colombianos que ganan $2’800.000, después de los descuentos de ley, deben pagar retefuente. 

 

“Nosotros advertimos que no permitiríamos que se golpeara a los asalariados de clase media y de más bajos ingresos y afortunadamente fuimos escuchados”, concluyó el congresista.

30 de noviembre de 2016 – Durante la plenaria de la Cámara de Representantes que discute la refrendación del nuevo acuerdo de paz, el representante David Barguil propuso a los distintos sectores del país, que independiente a lo que se apruebe en el Congreso, se busque un mecanismo adicional que permita a los colombianos expresar su voluntad frente a lo pactado entre el Gobierno y las Farc. 

“Busquemos todos, partidos y sectores, Gobierno y oposición, los que estuvimos con el sí y con el no, un mecanismo adicional para que los colombianos se puedan expresar. Ese mecanismo nos debe permitir enfrentar la polarización que hoy vivimos. Los colombianos están ‘mamados’ de la peleas de los políticos y quieren vernos defendiendo los intereses de los ciudadanos y pasar la página de la confrontación”, aseguró el congresista. 

Barguil, junto a otros representantes del Partido Conservador firmaron una constancia en la que manifiestan que no están de acuerdo con la refrendación de los acuerdos de paz vía Congreso de la República, sino en la necesidad de que sean los colombianos quienes tengan la última palabra. Esto como muestra de coherencia frente a lo que la misma bancada del conservatismo había pedido el pasado 17 de mayo cuando se aprobó una proposición que condicionada la entrada en vigencia del acuerdo final a la refrendación popular. 

“Uno no cambia las reglas de juego al final del partido.  La democracia no nos puede gustar cuando ganamos pero no cuando perdemos. La democracia es, gústenos o no, el único mecanismo para ponernos de acuerdo en un Estado de derecho”, añadió Barguil. 

Finalmente, el representante hizo una reflexión. “Es muy triste que hoy se esté utilizando la paz como plataforma política por parte de los unos y de los otros. La paz no puede ser simplemente un caballito de batalla para ganar elecciones. Sigo insistiendo al Gobierno con humildad pero con sentimiento de compromiso democrático que reflexionemos y acudamos a una refrendación popular para garantizar la estabilidad de los acuerdos y para no poner en entredicho los principios y valores de la democracia”. 

“Le pido a los sectores que se han opuesto al acuerdo que, con generosidad, haya un reconocimiento de los avances que se dan en este nuevo texto frente a muchos de los temas planteados por ellos. Es el momento de la grandeza histórica, de pensar en esta patria, de defender la democracia y de trabajar unidos por sacar adelante la paz sin atropellar al pueblo colombiano que hace un mes se pronunció en las urnas”, concluyó Barguil.

Bogotá D.C. ,  Domingo 27 de Noviembre de 2016

Discurso pronunciado ante 5.000 asistentes.

 

[Un minuto de silencio, en homenaje a nuestro amigo y copartidario Juan Mario Laserna y  todos los que han partido]

 

La política atraviesa una crisis de credibilidad, de legitimidad y de conexión con esos ciudadanos del siglo XXI que reciben centenares de estímulos de comunicación segundo a segundo a través de las redes sociales y que no están encontrando en nosotros a los interpretes y los representantes idóneos de sus aspiraciones y sus preocupaciones. Somos políticos con lenguajes del siglo diecinueve dirigiéndonos con nuestra jeringonza incomprensible a ciudadanos del siglo veintiuno que ni nos entienden ni quieren entendernos. Vivimos en sociedades en donde las jerarquías y las credibilidades han cambiando y los denominados voceros de opinión no son sino un circulo de personajes que se oyen y se discuten entre ellos sin alcanzar a esas muchedumbres juveniles o a los tan mencionados millenials que encuentran formatos más atractivos en los youtubers, los bloggers, los twitteros, los influencers y los instagramers para no hablar de los snapchats y los tumblrs. Nosotros somos ajenos a esos lenguajes, a esos entornos, a esas poblaciones. Seguimos tratando de llenar plazas públicas mientras hay personas por canales de youtube cuyos mensajes son vistos, oídos y compartidos por millones de personas. Nosotros, los políticos, nos hemos convertido en un clan desprestigiado, que vive en permanentes juegos de intereses que fastidian a la opinión pública y que vivimos hablando de cosas que ya no le importan a la gente o si le importan no nos entienden cuando se las decimos. Nos fascina hablar largo cuando nuestros jóvenes están acostumbrados a comunicarse en 140 caracteres. Nos gustan los discursos pomposos mientras los modernos referentes de opinión se conectan con lenguajes frescos y más acordes al entendimiento de las nuevas generaciones. Nosotros ofrecemos vino viejo en odres viejos. Y eso, queridos conservadores, cada vez llama menos la atención. Necesitamos ofrecer vino añejo, nuestra doctrina, en odres nuevos. Esa desconexión y ese desgastante trafico de intereses personales esta erosionando los partidos volviéndolos inocuos y anunciándonos futuras democracias sin partidos con todo y los riesgos que eso conlleva para la viabilidad de los países.

 

Decía Carlos Fuentes que hay siglos en los que pasan años y años en los que pasan siglos. Los últimos dos años y medio han sido años en los que han pasado siglos. En estos dos años y medio hemos visto el desarrollo del proceso de la Habana, el debilitamiento de los liderazgos del llamado Socialismo del Siglo XXI, los comportamientos electorales que han evidenciado el abismo que existe entre los denominados líderes de opinión y el pueblo real y concreto y el resurgimientos de opciones de orden, Economía de Mercado y autoridad en países tan importantes como Argentina, Perú, España y los Estados Unidos.

 

En estos dos años y medio, desde el liderazgo del Partido Conservador, logramos volver tema nacional la problemática que vivíamos los costeños con ELECTRICARIBE, y lo más importante, el Partido Conservador logró que la costa entera se uniera monolíticamente por primera vez en su historia en la solución de uno de sus problemas; el Partido Conservador logró empezar a controlar los abusos de los bancos bajando los costos financieros y dándole transparencia a las zonas grises de la información bancaria, el Partido Conservador luchó y seguirá luchando en defensa del medio ambiente con iniciativas de protección animal, lucha contra el asbesto y defensa de la amazonia, el Partido Conservador logró quitarle los intereses a los créditos educativos beneficiando a más de 600.000 jóvenes de estratos medios y bajos, el Partido Conservador logró despertar la solidaridad nacional con la crisis que vive la democracia en Venezuela, y sea este el momento para volver a reclamarle a la comunidad internacional su inmediata intervención para detener los abusos de un gobierno corrupto, autoritario, inepto y con inocultables vínculos con el narcotráfico. Y cuando digo la comunidad internacional también me refiero al Estado Colombiano, exigimos de la cancillería una posición más firme en defensa de las libertades, los derechos humanos y la democracia en Venezuela. No podemos seguir pasando de agache. Hoy más que nunca necesitamos una cancillería menos preocupada por la etiqueta y más comprometida con la democracia y el bienestar de nuestros hermanos vecinos.

 

En la campaña anterior difundimos un mensaje fresco y moderno que giraba en torno a las soluciones. Hay que seguir profundizando el mensaje de que somos el Partido de las Soluciones. Tenemos logros y propuestas para seguirlo mostrando, por eso, somos y vamos a seguir siendo el Partido de las Soluciones.

 

Tengo que reconocer que me voy de la Presidencia del Partido con algunas frustraciones. No fuimos capaces de mantenernos unidos en los momentos cruciales de la política y esa vulnerabilidad nos volvió fichas dóciles de juegos ajenos. Esa tendencia que tenemos a la división hace que cada elección, cada votación, cada coyuntura este marcada por disidencias que son aprovechadas en beneficio propio por otras colectividades que tienen más claras sus aspiraciones de poder. No hay sino que recordar lo que pasó en las candidaturas presidenciales de Marta Lucia Ramírez, Noemí Sanín y Juan Camilo Restrepo. Eso me frustra. No fuimos capaces de mantener una saludable independencia con respecto al gobierno en beneficio de los altos intereses de Colombia. Cuando nuestras bases reclamaban una voz clara de nosotros terminábamos diluyendo nuestras voces en los coros que armaba el gobierno nacional. Hemos perdido la capacidad de contrastarnos. De mostrar qué representamos, en qué creemos y por qué cosas estamos dispuestos a luchar sin importar las retaliaciones del gobierno de turno. Eso también me frustra. No fuimos capaces de permanecer unidos para mantener la Procuraduría General de la Nación. No es un dolor burocrático sino la perdida de una institución donde se proyectaban los más altos valores que defiende el Partido Conservador. El valor del orden, el valor de la moral, el valor de la familia, el valor de la defensa de las libertades, el valor de la propiedad privada, el valor de la democracia. Como hará de falta esa voz ahora que las FARC trataran de difundir en los colombianos su ideología inmoral, de lucha de clases, su autoritarismo, su desprecio a la infancia, su desprecio a la religión y su concepción de que en la política los fines justifican los medios. Perdimos un escenario que le va a hacer falta a Colombia. Eso me frustra. Sin embargo, esta convención es una oportunidad para dejar atrás las frustraciones y asumir nuestro futuro unidos y con invencible vocación de poder. El futuro es Conservador.  ¡VIVA EL PARTIDO CONSERVADOR!

 

No hay ciudadano en Colombia que no sienta que las ideas conservadoras podrían mejorar su vida. No nos digamos mentiras, como lo diagnosticó en su momento Álvaro Gómez, hay más conservatismo que Partido Conservador. El desafío que tenemos es llenar el Partido con ese conservatismo que esta en las calles, las universidades, en los hogares, las fabricas, los campos, las regiones y las ciudades de Colombia. El Partido conservador es el futuro. Pero para conquistar el futuro, tenemos que asumir y sacar adelante grandes desafíos. En primer lugar, tenemos el gran desafío de convertir esta convención en el gran escenario de la unión.  El mensaje al país debe ser claro . El partido conservador esta unido para seguirle dando a los colombianos las soluciones de los problemas que tanto los aquejan.

 

La solución no son las FARC con su discurso trasnochado que ya demostró su fracaso en el mundo entero. La solución es conservadora. Y para ello, tenemos que estar más unidos que nunca. El segundo desafió es la consolidación de la paz. Como lo exprese públicamente la verdadera paz se conseguirá si los acuerdos son refrendados por el pueblo soberano. El país esta dividido y no podemos protocolizar esa división y debilitar la estabilidad futura de los acuerdos por la intervención del Congreso. En nuestra historia quedará que el pueblo se pronunció en un sentido y no es viable que el Congreso se preste para desconocer ese pronunciamiento. Lo que el pueblo negó solo el pueblo puede aprobarlo nuevamente.

 

El tercer desafío es proteger a los pobres y a la clase media en la reforma tributaria que el gobierno presentó al Congreso. En ese sentido vamos a ser enfáticos y quiero que nuestra voz se escuche claramente para que no queden dudas. No vamos a permitir que se grave la canasta familiar con IVA. Cada centavo que le quitamos a los colombianos de a pie es una rebanada de bienestar que le cortamos. Vamos a defender el bolsillo no solo de los abusos de los privados sino de los apetitos alcabaleros del Estado. No vamos a aprobar nuevos impuestos para los ciudadanos de a pie. El gobierno no puede seguir capoteando las crisis con el bolsillo de los que trabajan y sostienen a sus familias con tanto esfuerzo. El partido Conservador será un aliado indeclinable de esos colombianos. Vamos a apoyar todas las medidas, incluso las penales, que busquen castigar a los grandes evasores que defraudan al fisco. Los más ricos deben ser los que se metan la mano al bolsillo para financiar la política social con el impuesto a los dividendos por el que tanto luchamos en el pasado con Juan Mario Laserna. No nos faltara grandeza para apoyar lo que haya en esa reforma en beneficio de los colombianos pero no nos faltaran pantalones para oponernos a todas las iniciativas que busquen golpear las de por si golpeadas finanzas de las clases medias y populares. Eso debe quedar muy claro.

 

El cuarto desafío, es construir y presentarle al país una plataforma política que en el año 2018 sea una verdadera alternativa. Un verdadero cambio. El país en las próximas elecciones se debatirá entre la política tradicional, de los partidos que han estado en el poder, que han sido incapaces de poner a Colombia en la senda del desarrollo y las FARC. El Partido conservador tiene que convertirse en el partido que propone los cambios y las soluciones concretas, inspirados en los postulados ideológicos que la mayoría de colombianos comparten.

 

El Partido Conservador será la verdadera alternativa para Colombia. Ni la política en crisis del establecimiento, ni las FARC. Ni la corrupción, ni la estatización de empresas. Ni la burocratización del Estado ni la eliminación de la propiedad privada. El conservatismo será la alternativa a la politiquería pero sobre todo la alternativa frente a las FARC. El conservatismo no necesita que el narcoterrorista Timochenko que aún no ha pasado por el rasero de la justicia ni ha reparado a sus victimas le venga a enseñar como desarrollar el campo. Porque el partido conservador es el partido del desarrollo agrícola. El conservatismo no necesita que el narcoterrorista Iván Márquez, que aún no ha pasado por el rasero de la justicia ni ha reparado a sus victimas, le venga a enseñar como proteger los derechos humanos, porque el conservatismo es el partido del orden y la justicia. Mientras las FARC tumbaban torres de energía nosotros luchábamos para que nueve millones de costeños tuvieran un servicio energético de calidad que mejorara su bienestar. Mientras las FARC secuestraban o extorsionaban banqueros nosotros luchábamos para lograr una banca más transparente y barata que sirviera para apalancar el progreso de los ciudadanos. Mientras las FARC desarmaban familias con secuestros o reclutamientos forzados nosotros estábamos trabajando para que las familias tuvieran ingresos, buena educación y acceso a la salud. Mientras las FARC cuidaban cultivos o favorecían el narcotráfico nosotros estábamos luchando con el Plan Colombia impulsado por el expresidente Andres Pastrana por acabar ese flagelo de nuestros niños, nuestros jóvenes y nuestras familias. Se equivoca Timochenko si cree que vamos a permitir que nos impongan su agendas y sus tiempos. Ni gobiernos de transición ni posar de victimas en un país que se muestra generoso con ellos pero que no olvida ni su historia ni sus crímenes ni lo que ellos representan.

 

Por andar distraídos entre las negociaciones con las FARC y las peleas del día de los políticos de turno es que hoy tenemos 200 mil hectáreas de coca que son un riesgo latente a la salud, la estabilidad y el bienestar de nuestras familias. Esas 200 mil hectáreas son el combustible de todas las formas de violencia. El Ministro de Defensa no puede seguir haciéndose como si la cosa no fuera con él. No fue capaz de controlar esta realidad, tiene que renunciar y darle paso a alguien que si tenga los pantalones para luchar contra el narcotráfico. Vamos a proteger a nuestros fuerzas armadas y de policía. Vamos a estar a su lado. No vamos a permitir que las FARC logren enlodarlos o convertirlos en los victimarios cuando fueron los defensores de nuestra democracia. Lo que es con los militares es con nosotros.  ¡QUE VIVAN LAS FUERZAS ARMADAS Y DE POLICIA DE LA PATRIA!

 

Vamos a proteger al ciudadano. Lo vamos a proteger del socialismo del siglo XXI que les quita sus posibilidades de progreso y no redistribuye riqueza sino pobreza.  Lo vamos a proteger  de las practicas inescrupulosas que distorsionan el modelo económico con carteles, monopolios y abusos de precios. Lo vamos a proteger de la corrupción que le quitan los recursos que necesitan para progresar y condena a sus comunidades a la pobreza. Vamos a proteger el ciudadano de todas las amenazas que se ciernen sobre él. Las familias que se movilizaron en las calles en defensa de la educación y los valores de sus hijos deben tener claro que vamos a estar a su lado y en pie de lucha. No nos van a imponer valores foráneos con cartillas secretas, intereses subterráneos o estrategias clandestinas. Lo que es con nuestros hijos es con nosotros. Lo que es con las familias es con nosotros. Lo que es con los valores de nuestros niños es con nosotros. Lo que es con la educación de nuestros hijos es con nosotros. Lo que es con ellos es conmigo. Lo que es con ellos es con nosotros. Lo que es con ellos es con el Partido Conservador.

 

Amigos convencionistas:

Tenemos el desafío de presentarle a Colombia una plataforma ideológica que enfrente el fracasado socialismo que pregonan las FARC. Y por ello, el desafió es declarar que en las próximas elecciones el Partido Conservador deberá expulsar a cualquiera de sus miembros que haga coaliciones o alianzas con el partido que pretendan organizar las FARC.

 

Por último, tenemos el inmenso desafió de lograr en el futuro conquistar la presidencia de la república en el año 2018 con un candidato conservador. Un candidato que sea el vocero de las preocupaciones del ciudadano común y corriente. Saben qué necesitamos para lograrlo? Creérnoslo! Tenemos que creer que es posible que eso suceda. Ese es el comienzo para cumplir esa meta tantas veces postergada. Para ese propósito, necesitamos sentido de pertenencia, unidad, convicción, capacidad de lucha y no entregarnos con tanta facilidad a los cantos de sirena de las otras colectividades o a las otras candidaturas de partidos con mayor vocación de poder. No podemos seguir siendo las dóciles fichas de juegos en los que no somos protagonistas sino simple comparsa o escenografía. Nuestros militantes esperan de nosotros compromiso y coraje para sacar adelante una candidatura exitosa de nuestro partido. La ausencia de ese compromiso y ese coraje ha hecho que perdamos militantes que migran a partidos, con menos historia y logros, pero que muestran ese compromiso y ese coraje que nosotros no hemos sido capaces de mostrar.

 

Los invito queridos copartidarios a que le mostremos a Colombia de lo que somos capaces, a que nos reencontremos con el ímpetu y a que reconquistemos a esos conservadores decepcionados y desorientados que solo están esperando una señal clara de nuestro Partido para regresar y volver a integrar las huestes de la lucha y de la victoria. En este auditorio muchos votaron por el No otros lo hicimos por el SI pero no tengo duda de que todos somos conservadores comprometidos y patriotas que pensamos coyunturalmente desde una perspectiva distinta en cómo acabar con la violencia de las FARC y conducir a este país por una senda de progreso y soluciones. Hoy debemos unirnos, TODOS, para enfrentar electoralmente a las FARC. Los vamos a derrotar. Los vamos a evidenciar. Los vamos a desenmascarar. Las FARC deben entender que en cada sitio al que lleguen van a encontrar un conservador que los va a enfrentar y vencer en democracia. No vamos a permitir que el país se hunda en el socialismo.  Colombia no será nunca otra Venezuela.

 

Acá estamos. En pie de lucha. Unidos. Con sed de triunfo. Con Vocación de Poder.

Muchas Gracias.

 

 

DAVID BARGUIL ASSIS