Bogotá D.C. ,  Domingo 27 de Noviembre de 2016

Discurso pronunciado ante 5.000 asistentes.

 

[Un minuto de silencio, en homenaje a nuestro amigo y copartidario Juan Mario Laserna y  todos los que han partido]

 

La política atraviesa una crisis de credibilidad, de legitimidad y de conexión con esos ciudadanos del siglo XXI que reciben centenares de estímulos de comunicación segundo a segundo a través de las redes sociales y que no están encontrando en nosotros a los interpretes y los representantes idóneos de sus aspiraciones y sus preocupaciones. Somos políticos con lenguajes del siglo diecinueve dirigiéndonos con nuestra jeringonza incomprensible a ciudadanos del siglo veintiuno que ni nos entienden ni quieren entendernos. Vivimos en sociedades en donde las jerarquías y las credibilidades han cambiando y los denominados voceros de opinión no son sino un circulo de personajes que se oyen y se discuten entre ellos sin alcanzar a esas muchedumbres juveniles o a los tan mencionados millenials que encuentran formatos más atractivos en los youtubers, los bloggers, los twitteros, los influencers y los instagramers para no hablar de los snapchats y los tumblrs. Nosotros somos ajenos a esos lenguajes, a esos entornos, a esas poblaciones. Seguimos tratando de llenar plazas públicas mientras hay personas por canales de youtube cuyos mensajes son vistos, oídos y compartidos por millones de personas. Nosotros, los políticos, nos hemos convertido en un clan desprestigiado, que vive en permanentes juegos de intereses que fastidian a la opinión pública y que vivimos hablando de cosas que ya no le importan a la gente o si le importan no nos entienden cuando se las decimos. Nos fascina hablar largo cuando nuestros jóvenes están acostumbrados a comunicarse en 140 caracteres. Nos gustan los discursos pomposos mientras los modernos referentes de opinión se conectan con lenguajes frescos y más acordes al entendimiento de las nuevas generaciones. Nosotros ofrecemos vino viejo en odres viejos. Y eso, queridos conservadores, cada vez llama menos la atención. Necesitamos ofrecer vino añejo, nuestra doctrina, en odres nuevos. Esa desconexión y ese desgastante trafico de intereses personales esta erosionando los partidos volviéndolos inocuos y anunciándonos futuras democracias sin partidos con todo y los riesgos que eso conlleva para la viabilidad de los países.

 

Decía Carlos Fuentes que hay siglos en los que pasan años y años en los que pasan siglos. Los últimos dos años y medio han sido años en los que han pasado siglos. En estos dos años y medio hemos visto el desarrollo del proceso de la Habana, el debilitamiento de los liderazgos del llamado Socialismo del Siglo XXI, los comportamientos electorales que han evidenciado el abismo que existe entre los denominados líderes de opinión y el pueblo real y concreto y el resurgimientos de opciones de orden, Economía de Mercado y autoridad en países tan importantes como Argentina, Perú, España y los Estados Unidos.

 

En estos dos años y medio, desde el liderazgo del Partido Conservador, logramos volver tema nacional la problemática que vivíamos los costeños con ELECTRICARIBE, y lo más importante, el Partido Conservador logró que la costa entera se uniera monolíticamente por primera vez en su historia en la solución de uno de sus problemas; el Partido Conservador logró empezar a controlar los abusos de los bancos bajando los costos financieros y dándole transparencia a las zonas grises de la información bancaria, el Partido Conservador luchó y seguirá luchando en defensa del medio ambiente con iniciativas de protección animal, lucha contra el asbesto y defensa de la amazonia, el Partido Conservador logró quitarle los intereses a los créditos educativos beneficiando a más de 600.000 jóvenes de estratos medios y bajos, el Partido Conservador logró despertar la solidaridad nacional con la crisis que vive la democracia en Venezuela, y sea este el momento para volver a reclamarle a la comunidad internacional su inmediata intervención para detener los abusos de un gobierno corrupto, autoritario, inepto y con inocultables vínculos con el narcotráfico. Y cuando digo la comunidad internacional también me refiero al Estado Colombiano, exigimos de la cancillería una posición más firme en defensa de las libertades, los derechos humanos y la democracia en Venezuela. No podemos seguir pasando de agache. Hoy más que nunca necesitamos una cancillería menos preocupada por la etiqueta y más comprometida con la democracia y el bienestar de nuestros hermanos vecinos.

 

En la campaña anterior difundimos un mensaje fresco y moderno que giraba en torno a las soluciones. Hay que seguir profundizando el mensaje de que somos el Partido de las Soluciones. Tenemos logros y propuestas para seguirlo mostrando, por eso, somos y vamos a seguir siendo el Partido de las Soluciones.

 

Tengo que reconocer que me voy de la Presidencia del Partido con algunas frustraciones. No fuimos capaces de mantenernos unidos en los momentos cruciales de la política y esa vulnerabilidad nos volvió fichas dóciles de juegos ajenos. Esa tendencia que tenemos a la división hace que cada elección, cada votación, cada coyuntura este marcada por disidencias que son aprovechadas en beneficio propio por otras colectividades que tienen más claras sus aspiraciones de poder. No hay sino que recordar lo que pasó en las candidaturas presidenciales de Marta Lucia Ramírez, Noemí Sanín y Juan Camilo Restrepo. Eso me frustra. No fuimos capaces de mantener una saludable independencia con respecto al gobierno en beneficio de los altos intereses de Colombia. Cuando nuestras bases reclamaban una voz clara de nosotros terminábamos diluyendo nuestras voces en los coros que armaba el gobierno nacional. Hemos perdido la capacidad de contrastarnos. De mostrar qué representamos, en qué creemos y por qué cosas estamos dispuestos a luchar sin importar las retaliaciones del gobierno de turno. Eso también me frustra. No fuimos capaces de permanecer unidos para mantener la Procuraduría General de la Nación. No es un dolor burocrático sino la perdida de una institución donde se proyectaban los más altos valores que defiende el Partido Conservador. El valor del orden, el valor de la moral, el valor de la familia, el valor de la defensa de las libertades, el valor de la propiedad privada, el valor de la democracia. Como hará de falta esa voz ahora que las FARC trataran de difundir en los colombianos su ideología inmoral, de lucha de clases, su autoritarismo, su desprecio a la infancia, su desprecio a la religión y su concepción de que en la política los fines justifican los medios. Perdimos un escenario que le va a hacer falta a Colombia. Eso me frustra. Sin embargo, esta convención es una oportunidad para dejar atrás las frustraciones y asumir nuestro futuro unidos y con invencible vocación de poder. El futuro es Conservador.  ¡VIVA EL PARTIDO CONSERVADOR!

 

No hay ciudadano en Colombia que no sienta que las ideas conservadoras podrían mejorar su vida. No nos digamos mentiras, como lo diagnosticó en su momento Álvaro Gómez, hay más conservatismo que Partido Conservador. El desafío que tenemos es llenar el Partido con ese conservatismo que esta en las calles, las universidades, en los hogares, las fabricas, los campos, las regiones y las ciudades de Colombia. El Partido conservador es el futuro. Pero para conquistar el futuro, tenemos que asumir y sacar adelante grandes desafíos. En primer lugar, tenemos el gran desafío de convertir esta convención en el gran escenario de la unión.  El mensaje al país debe ser claro . El partido conservador esta unido para seguirle dando a los colombianos las soluciones de los problemas que tanto los aquejan.

 

La solución no son las FARC con su discurso trasnochado que ya demostró su fracaso en el mundo entero. La solución es conservadora. Y para ello, tenemos que estar más unidos que nunca. El segundo desafió es la consolidación de la paz. Como lo exprese públicamente la verdadera paz se conseguirá si los acuerdos son refrendados por el pueblo soberano. El país esta dividido y no podemos protocolizar esa división y debilitar la estabilidad futura de los acuerdos por la intervención del Congreso. En nuestra historia quedará que el pueblo se pronunció en un sentido y no es viable que el Congreso se preste para desconocer ese pronunciamiento. Lo que el pueblo negó solo el pueblo puede aprobarlo nuevamente.

 

El tercer desafío es proteger a los pobres y a la clase media en la reforma tributaria que el gobierno presentó al Congreso. En ese sentido vamos a ser enfáticos y quiero que nuestra voz se escuche claramente para que no queden dudas. No vamos a permitir que se grave la canasta familiar con IVA. Cada centavo que le quitamos a los colombianos de a pie es una rebanada de bienestar que le cortamos. Vamos a defender el bolsillo no solo de los abusos de los privados sino de los apetitos alcabaleros del Estado. No vamos a aprobar nuevos impuestos para los ciudadanos de a pie. El gobierno no puede seguir capoteando las crisis con el bolsillo de los que trabajan y sostienen a sus familias con tanto esfuerzo. El partido Conservador será un aliado indeclinable de esos colombianos. Vamos a apoyar todas las medidas, incluso las penales, que busquen castigar a los grandes evasores que defraudan al fisco. Los más ricos deben ser los que se metan la mano al bolsillo para financiar la política social con el impuesto a los dividendos por el que tanto luchamos en el pasado con Juan Mario Laserna. No nos faltara grandeza para apoyar lo que haya en esa reforma en beneficio de los colombianos pero no nos faltaran pantalones para oponernos a todas las iniciativas que busquen golpear las de por si golpeadas finanzas de las clases medias y populares. Eso debe quedar muy claro.

 

El cuarto desafío, es construir y presentarle al país una plataforma política que en el año 2018 sea una verdadera alternativa. Un verdadero cambio. El país en las próximas elecciones se debatirá entre la política tradicional, de los partidos que han estado en el poder, que han sido incapaces de poner a Colombia en la senda del desarrollo y las FARC. El Partido conservador tiene que convertirse en el partido que propone los cambios y las soluciones concretas, inspirados en los postulados ideológicos que la mayoría de colombianos comparten.

 

El Partido Conservador será la verdadera alternativa para Colombia. Ni la política en crisis del establecimiento, ni las FARC. Ni la corrupción, ni la estatización de empresas. Ni la burocratización del Estado ni la eliminación de la propiedad privada. El conservatismo será la alternativa a la politiquería pero sobre todo la alternativa frente a las FARC. El conservatismo no necesita que el narcoterrorista Timochenko que aún no ha pasado por el rasero de la justicia ni ha reparado a sus victimas le venga a enseñar como desarrollar el campo. Porque el partido conservador es el partido del desarrollo agrícola. El conservatismo no necesita que el narcoterrorista Iván Márquez, que aún no ha pasado por el rasero de la justicia ni ha reparado a sus victimas, le venga a enseñar como proteger los derechos humanos, porque el conservatismo es el partido del orden y la justicia. Mientras las FARC tumbaban torres de energía nosotros luchábamos para que nueve millones de costeños tuvieran un servicio energético de calidad que mejorara su bienestar. Mientras las FARC secuestraban o extorsionaban banqueros nosotros luchábamos para lograr una banca más transparente y barata que sirviera para apalancar el progreso de los ciudadanos. Mientras las FARC desarmaban familias con secuestros o reclutamientos forzados nosotros estábamos trabajando para que las familias tuvieran ingresos, buena educación y acceso a la salud. Mientras las FARC cuidaban cultivos o favorecían el narcotráfico nosotros estábamos luchando con el Plan Colombia impulsado por el expresidente Andres Pastrana por acabar ese flagelo de nuestros niños, nuestros jóvenes y nuestras familias. Se equivoca Timochenko si cree que vamos a permitir que nos impongan su agendas y sus tiempos. Ni gobiernos de transición ni posar de victimas en un país que se muestra generoso con ellos pero que no olvida ni su historia ni sus crímenes ni lo que ellos representan.

 

Por andar distraídos entre las negociaciones con las FARC y las peleas del día de los políticos de turno es que hoy tenemos 200 mil hectáreas de coca que son un riesgo latente a la salud, la estabilidad y el bienestar de nuestras familias. Esas 200 mil hectáreas son el combustible de todas las formas de violencia. El Ministro de Defensa no puede seguir haciéndose como si la cosa no fuera con él. No fue capaz de controlar esta realidad, tiene que renunciar y darle paso a alguien que si tenga los pantalones para luchar contra el narcotráfico. Vamos a proteger a nuestros fuerzas armadas y de policía. Vamos a estar a su lado. No vamos a permitir que las FARC logren enlodarlos o convertirlos en los victimarios cuando fueron los defensores de nuestra democracia. Lo que es con los militares es con nosotros.  ¡QUE VIVAN LAS FUERZAS ARMADAS Y DE POLICIA DE LA PATRIA!

 

Vamos a proteger al ciudadano. Lo vamos a proteger del socialismo del siglo XXI que les quita sus posibilidades de progreso y no redistribuye riqueza sino pobreza.  Lo vamos a proteger  de las practicas inescrupulosas que distorsionan el modelo económico con carteles, monopolios y abusos de precios. Lo vamos a proteger de la corrupción que le quitan los recursos que necesitan para progresar y condena a sus comunidades a la pobreza. Vamos a proteger el ciudadano de todas las amenazas que se ciernen sobre él. Las familias que se movilizaron en las calles en defensa de la educación y los valores de sus hijos deben tener claro que vamos a estar a su lado y en pie de lucha. No nos van a imponer valores foráneos con cartillas secretas, intereses subterráneos o estrategias clandestinas. Lo que es con nuestros hijos es con nosotros. Lo que es con las familias es con nosotros. Lo que es con los valores de nuestros niños es con nosotros. Lo que es con la educación de nuestros hijos es con nosotros. Lo que es con ellos es conmigo. Lo que es con ellos es con nosotros. Lo que es con ellos es con el Partido Conservador.

 

Amigos convencionistas:

Tenemos el desafío de presentarle a Colombia una plataforma ideológica que enfrente el fracasado socialismo que pregonan las FARC. Y por ello, el desafió es declarar que en las próximas elecciones el Partido Conservador deberá expulsar a cualquiera de sus miembros que haga coaliciones o alianzas con el partido que pretendan organizar las FARC.

 

Por último, tenemos el inmenso desafió de lograr en el futuro conquistar la presidencia de la república en el año 2018 con un candidato conservador. Un candidato que sea el vocero de las preocupaciones del ciudadano común y corriente. Saben qué necesitamos para lograrlo? Creérnoslo! Tenemos que creer que es posible que eso suceda. Ese es el comienzo para cumplir esa meta tantas veces postergada. Para ese propósito, necesitamos sentido de pertenencia, unidad, convicción, capacidad de lucha y no entregarnos con tanta facilidad a los cantos de sirena de las otras colectividades o a las otras candidaturas de partidos con mayor vocación de poder. No podemos seguir siendo las dóciles fichas de juegos en los que no somos protagonistas sino simple comparsa o escenografía. Nuestros militantes esperan de nosotros compromiso y coraje para sacar adelante una candidatura exitosa de nuestro partido. La ausencia de ese compromiso y ese coraje ha hecho que perdamos militantes que migran a partidos, con menos historia y logros, pero que muestran ese compromiso y ese coraje que nosotros no hemos sido capaces de mostrar.

 

Los invito queridos copartidarios a que le mostremos a Colombia de lo que somos capaces, a que nos reencontremos con el ímpetu y a que reconquistemos a esos conservadores decepcionados y desorientados que solo están esperando una señal clara de nuestro Partido para regresar y volver a integrar las huestes de la lucha y de la victoria. En este auditorio muchos votaron por el No otros lo hicimos por el SI pero no tengo duda de que todos somos conservadores comprometidos y patriotas que pensamos coyunturalmente desde una perspectiva distinta en cómo acabar con la violencia de las FARC y conducir a este país por una senda de progreso y soluciones. Hoy debemos unirnos, TODOS, para enfrentar electoralmente a las FARC. Los vamos a derrotar. Los vamos a evidenciar. Los vamos a desenmascarar. Las FARC deben entender que en cada sitio al que lleguen van a encontrar un conservador que los va a enfrentar y vencer en democracia. No vamos a permitir que el país se hunda en el socialismo.  Colombia no será nunca otra Venezuela.

 

Acá estamos. En pie de lucha. Unidos. Con sed de triunfo. Con Vocación de Poder.

Muchas Gracias.

 

 

DAVID BARGUIL ASSIS

Noviembre 15 de 2016 – Cuando se cumplía el día 1.530 desde que denunciamos por primera vez el pésimo servicio de Electricaribe, el Gobierno escuchó nuestras peticiones e intervino a esa empresa. 

Más de cuatro años insistiendo ante el Gobierno, la Superintendencia de Servicios Públicos, el Ministerio de Minas y Energía, de realizar debates de control político, salir a las calles y decir a una sola voz 'No más Electricaribe'. Ahora la costa caribe tendrá la oportunidad de que otros operadores, más responsables y con un mayor músculo financiero, asuman la prestación del servicio de energía. 

“Valió la pena todo el esfuerzo y las denuncias que hicimos con los habitantes de la costa quienes nos han acompañado en la incasable lucha contra los abusos de esta empresa. Hoy más que nunca continuaremos trabajando para que esta intervención resulte en la liquidación definitiva a Electricaribe y se abra la puerta a nuevos operadores como EPM, tal y como lo hemos propuesto”, explicó David Barguil.  

Cabe recordar que el presidente del Partido Conservador recorrió los siete departamentos de la costa, logró aumentar las multas a las empresas que prestan un mal servicio, presentó más de 500 mil firmas de usuarios inconformes con Electricaribe y en agosto de este año lideró una marcha en Barranquilla exigiendo la salida de la misma de la costa caribe.

 

8 de noviembre de 2016 - Hace 1521 días denunciamos por primera vez el mal servicio de energía en la costa.

 

518 días llevamos esperando que la SuperServicios expida el decreto que permite multar hasta con $68 mil millones a esa empresa.

 

Desde hace 7 meses pedimos al Gobierno que intervenga Electricaribe por su falta de liquidez y un posible apagón en la costa.

 

Planteamos un reemplazo como EPM

 

Recogimos 500.000 firmas

 

Más de 10.000 costeños salieron a las calles

  

¿Qué más se necesita para que el Gobierno intervenga a esa empresa? 

 

Octubre 26 de 2016 - Nuevamente reiteramos nuestro llamado al Gobierno Nacional, para que intervenga a Electricaribe y para que se hagan los ajustes regulatorios que permitan que otros operadores asuman la prestación del servicio de energía en la Costa Caribe. 

La semana pasada la empresa no pudo pagar la energía que compra en bolsa para abastecer a los siete departamentos de la costa, lo cual derivó en un  proceso de ejecución de garantías. La situación de Electricaribe es cada vez más preocupante; ya empezó a impagar sus deudas y difícilmente podrá acceder a nuevos créditos del sistema financiero para apalancar la compra de energía. Actualmente, la deuda con las entidades bancarias es cercana a los dos billones de pesos y tiene proyectado un vencimiento de más de un 70%, para los años 2016 y 2017. 

Es claro que la empresa no tiene la liquidez, ni la capacidad financiera para asegurar la prestación del servicio de energía. “Una vez más insistimos al Gobierno Nacional que intervenga inmediatamente a Electricaribe, evitando así que los  costeños sean sometidos a un apagón indefinido”, aseguró Barguil.  

Hemos planteado alternativas y seguimos insistiendo en que es el momento de que el Gobierno actúe con celeridad y pragmatismo. Es por esto que solicitamos se modifique el marco regulatorio de la CREG y así permitir la entrada de otros operadores, como EPM, una empresa seria y pública, que puede asumir la prestación del servicio en la región caribe o en parte de ella.